Marcos Ayala, Cuerpo y Alma en el Tango

El bailarín, que exuda pasión por la danza, apuesta por romper los esquemas para mantener la vigencia de este baile

Basta sólo ver a Marcos Ayala interpretar el tango para sentir que la pasión por esta danza corre por sus venas. El bailarín y director creativo de Tango Lovers no concibe vivir alejado de la fuerza que recibe de los escenarios, donde ha conquistado, con gracia y sensuales movimientos, a los amantes del baile rioplatense.

“El tango es mi vida. Comienzas como un juego y luego el tango te va atrapando de una manera mágica. Es una danza que tiene mucho sentimiento y a medida que vas creciendo, te das cuenta de que el tango te va esperando y en determinado punto te atrapa”, expresó.

Image

Sobre la puesta en escena que él dirige y que en diciembre llega a los teatros de China, Ayala resaltó que es un espectáculo “vanguardista”, porque busca mezclar elementos conservadores con otros que suelen derribar esquemas.

El tango habla de amor

“Creo que romper con los parámetros es necesario para que esta danza siga vigente. Cualquier cosa que no evolucione, queda detenida en el tiempo y muere en determinado punto”.

De hecho, la propuesta de Tango Lovers pretende atraer a nuevas generaciones de aficionados de esta danza que, según Ayala, refleja mucho el espíritu nostálgico que siglos atrás quedó impregnado en su natal Argentina.

“Es una música visceral con letras bastante sentidas como el flamenco. Y Argentina tiene ese dejo europeo, es como un pedacito de Europa en América y me parece que el tango refleja y representa muy bien la espiritualidad de Buenos Aires”, añadió.

También destacó que el impetuoso baile, que exuda sensualidad y está en constante evolución, trascenderá generaciones por su esencia, que evoca las emociones e invita a reflexionar sobre las relaciones humanas.

“El tango habla de amor, de historias que no pasan de moda, porque el amor siempre va a persistir. Esta danza plasma el volver a abrazar a alguien, poder bailar pegado, sentir la respiración, la piel del otro, transformarse en un solo ser con un abrazo”.