Marcos Ayala ama lo que hace

A sólo escasas semanas de la presentación Tango Lovers en el Queens Theatre, el protagonista estrella de este show, Marcos Ayala, nos entregó estas declaraciones que lo pintan de cuerpo entero como un dedicado artista del género tanguero, a tal punto de haber abrazado este baile como su carrera profesional.

En respuesta a varias preguntas que le hiciéramos a través de internet, Marcos nos da pautas de su excelente trayectoria, y cómo ve el tango desde el punto de vista de un coreógrafo e intérprete de esta apasionada danza.

¿Cuál es tu máxima referencia para el tango?

-Hace tiempo que vengo viajando en este camino y el tango es mi gran compañero, trabajé en espectáculos muy prestigiosos en Argentina y en el mundo, pero luego de un tiempo sentí la necesidad de crear mi propio show, con una visión distinta, algo que hable más de mí y de los tiempos que vivimos, de contar historias nuevas. Si bien la historia del compadrito y la mujer apasionada es una parte muy atractiva de la historia del tango, también hay tango en las historias de hoy, por eso traté de que en este show puedan convivir las dos caras del tango y logren una armonía, lo clásico con lo moderno, la evolución del mundo y de las personas y por supuesto de las formas de amar. Tango Lovers es el resultado de todos esos pensamientos. Por eso este espectáculo llega a todas las generaciones.

Veo que conoces el folklore de tu país. ¿A qué expresión folklórica argentina le debe el tango ciertos pasos, su efusividad, su brillantez? Expláyate.

-El tango es el folklore argentino que nos representa en el mundo y lo podemos localizar puntualmente en la ciudad de Buenos Aires. Nació en el puerto con la mezcla de culturas hasta que logró instalarse en las venas de la ciudad, haciendo que Buenos Aires tenga un corazón llamado “tango”.

El tango es tan grandioso por un conjunto de cosas, primordialmente por su espíritu, porque habla de los sentimientos: del amor, del engaño, de la pasión, de la nostalgia, del desarraigo. Los sentimientos son idioma universal, ya sea que hables inglés, chino o español; en algún momento siempre tenemos algunos de estos sentimientos. Eso es el tango: puro sentimiento, una danza que nace de la espontaneidad y eso es un hecho folklórico. Con el tiempo esta danza tan popular logró un nivel increíble de profesionalismo lo que hace que el tango triunfe en el mundo. Es una danza folklórica estilizada para los grandes shows. Y por último y no menos importante, es la única danza que se baila abrazados; sentimos la respiración de la otra persona tan cerca que casi la podemos confundir con la propia; es una relación de tres minutos donde dos cuerpos se hacen uno. Eso es mágico.

De todos los países visitados, ¿cuál es el público que más entendió el concepto de nuestro tango?

-Todos los países entienden el concepto de nuestro tango aunque cada uno a su manera. Algunos más pudorosos, otros más relajados, pero el tango es ver a dos personas contando una historia con un principio y un final. Nosotros nos atrevemos a contar varias historias, convencionales y no tanto, pero el concepto es muy claro.

¿Cómo calificarías al tango que hace “Tango Lovers”?

-No calificaría mi trabajo, dejo que el público lo haga, pero tengo convicciones firmes y asumo el riesgo para bien o para mal, igualmente escucho las criticas. Sería necio cerrarme, pero el artista cuando hace una creación es porque tiene algo para decir, un mensaje. Cada obra es como una parte de uno. Confío en mi trabajo y en todo el equipo que tenemos, desde los bailarines, los técnicos y la producción. Es una cadena de engranajes.

¿Cuál es tu experiencia lograda en “Bailando por un sueño” (Canal Sur) y qué consejo les dejas a los futuros soñadores?

-La experiencia del “Bailando por un sueño” es muy positiva porque disfruto hacer otras cosas y otros ritmos además del tango. Te hace crecer y abrir la mente. Siento que este es un gran momento en mi carrera porque conocí cosas de mí que no sabía que existían. Uno puede ser bueno en la técnica, ser más veloz, saber girar mejor, pero en este momento me siento dueño de mi arte y eso da mucho placer, porque es cuando disfrutas a pleno lo que te sucede. El cuerpo y la mente se alinean y sientes lo que el público siente. Mi consejo, es una experiencia que ningún bailarín que tenga la oportunidad debe dejar pasar.

¿Cuál es el futuro del tango?

-El futuro del tango es seguir vivo.

De los tiempos de las grandes orquestas: ¿Cuál escoges tú como preferida y por qué? Te ayudo con algunos nombres: Osvaldo Fresedo; Carlos Di Sarli, que dirigía su orquesta desde el piano; Alfredo De Angelis, que elegía a vocalistas de voces suaves pero potentes y mucha, pero mucha pinta; Aníbal Troilo que elegía a orquestadores como ya tú sabes; Osvaldo Pugliese, gran pianista y estilista de primera; Francini y Pontier, con esos solos de violín de Francini; Juan de Dios Filiberto, Francisco Canaro, Francisco Lomuto, las tres grandes batutas; los grandes pianos de Alfredo Malerba; Mariano Mores y la orquesta de Ricardo Tanturi y su ritmo inconfundible que creó un magnum como Alberto Castillo; Enrique Rodríguez, la calesita que tenía a Armando Moreno que enloqueció a las colombianas en un carnaval por allá por los 50s, etc.

-De las que nombraste no podría decir que alguna es mi preferida. Lo que sí te puedo decir es que me gusta Astor Piazzolla. Él tuvo varios momentos de su carrera con distintas formaciones musicales. Amo su música y amo a la gente que es transgresora y sobretodo con convicciones firmes. Cada vez que escucho su música no puedo dejar de ver a Buenos Aires, a su gente y los personajes típicos que le dan vida a esta ciudad, al canillita, el café de la esquina, el taxi con su radio escuchando tango. Es melancólica, romántica, nostálgica. Me pone los sentimientos a flor de piel, me siento identificado con su música, y cuando estoy de viaje por mucho tiempo, lo escucho y no puedo dejar de emocionarme es como hacer un viaje astral adonde está mi vida. Es música muy profunda.

El tango tuvo sus épocas, la de la melodía, luego la de las líricas, la de las orquestas, la de los vocalistas o cantores…Nadie bailaba…todos íbamos a escuchar a Julio Sosa, a Edmundo Rivero, y todas esas figuras que la TV nos presentaba a cara limpia como Virginia Luque, Enrique Dumas, Raúl Lavié. Tú que eres el estudioso en la materia, ¿cómo harías un análisis de las épocas del tango? ¿Cuáles fueron los peores años para el tango? Los años en que los jóvenes no querían ni oír hablar de tango. ¿Y qué vino después para despertar tanto interés que aún hoy perdura?

-Como bien vos dijiste, el tango tuvo épocas muy marcadas. La primera en los 50 y los 40 donde era bailado, la época dorada del tango. Luego la época donde sólo funcionaban las orquestas y cantantes, y una donde casi muere por la llegada de la música norteamericana, el rock. Hubo una generación de argentinos que no conoció el tango, mis abuelos escuchaban tango, mis papas rock, y yo ahora tango y rock. Mi generación le dio la fuerza que faltaba al tango para volver a renacer y espero que siga así por mucho tiempo más. Aunque tengo la certeza de que el tango, va a sobrevivir a todo.

Si sintetizaras lo que haces, ¿cuál sería tu leit-motif?

-Mostrar mi arte, dar a conocer el tango, mostrar que las cosas evolucionan pero conservan su esencia, y poder plasmar lo que yo siento, el amor por este género, con ese misterio inexplicable, pero que se adentra en el rincón más profundo del corazón. También me llena de mucha satisfacción poder dirigir a gente tan profesional como lo es mi elenco. Es muy gratificante trabajar y contribuir de alguna manera a su formación. Para mí es un orgullo ver que una de las parejas de Tango Lovers acaba de ganar el Campeonato Mundial de Tango que terminó el 26 de Agosto en la ciudad de Buenos Aires.

Marcos Ayala ama lo que hace. Y qué bien luce un artista cuando hace lo que ama en verdad. Nueva York tendrá el privilegio de su presencia y de su arte el próximo 14 y 15 de octubre 2014 en el Queens Theatre localizado en 14 United Nations Avenue South, Flushing Meadows Corona Park, en la confluencia de la Avenida Roosevelt y la Grand Central Parkway.